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lunes, 8 de marzo de 2010

El cuento de la isla desconocida (parte 3)

El rey dudó durante un instante, verdaderamente no le gustaba mucho exponerse a los aires de la calle, pero después reflexionó que parecería mal, aparte de ser indigno de su majestad, hablar con un súbdito a través de una rendija, como si le tuviese miedo, sobre todo asistiendo al coloquio la mujer de la limpieza, que luego iría por ahí diciendo Dios sabe qué, De par en par, ordenó. El hombre que quería un barco se levantó del suelo cuando comenzó a oír los ruidos de los cerrojos, enrolló la manta y se puso a esperar. Estas señales de que finalmente alguien atendería y que por tanto el lugar pronto quedaría desocupado, hicieron aproximarse a la puerta a unos cuantos aspirantes a la liberalidad del trono que andaban por allí, prontos para asaltar el puesto apenas quedase vacío. La inopinada aparición del rey (nunca una tal cosa había sucedido desde que usaba corona en la cabeza) causó una sorpresa desmedida, no sólo a los dichos candidatos, sino también entre la vecindad que, atraída por el alborozo repentino, se asomó a las ventanas de las casas, en el otro lado de la calle. La única persona que no se sorprendió fue el hombre que vino a pedir un barco. Calculaba él, y acertó en la previsión, que el rey, aunque tardase tres días, acabaría sintiendo la curiosidad de ver la cara de quien, nada más y nada menos, con notable atrevimiento, lo había mandado llamar. Dividido entre la curiosidad irreprimible y el desagrado de ver tantas personas juntas, el rey, con el peor de los modos, preguntó tres preguntas seguidas, Tú qué quieres, Por qué no dijiste lo que querías, Te crees que no tengo nada más que hacer, pero el hombre sólo respondió a la primera pregunta, Dame un barco, dijo. El asombro dejó al rey hasta tal punto desconcertado que la mujer de la limpieza se vio obligada a acercarle una silla de enea, la misma en que ella se sentaba cuando necesitaba trabajar con el hilo y la aguja, pues, además de la limpieza, tenía también la responsabilidad de algunas tareas menores de costura en el palacio, como zurcir las medias de los pajes. Mal sentado, porque la silla de enea era mucho más baja que el trono, el rey buscaba la mejor manera de acomodar las piernas, ora encogiéndolas, ora extendiéndolas para los lados, mientras el hombre que quería un barco esperaba con paciencia la pregunta que seguiría, Y tú para qué quieres un barco, si puede saberse, fue lo que el rey preguntó cuando finalmente se dio por instalado con sufrible comodidad en la silla de la mujer de la limpieza, Para buscar la isla desconocida, respondió el hombre. Qué isla desconocida, preguntó el rey, disimulando la risa, como si tuviese enfrente a un loco de atar, de los que tienen manías de navegaciones, a quien no sería bueno contrariar así de entrada, La isla desconocida, repitió el hombre, Hombre, ya no hay islas desconocidas, Quién te ha dicho, rey, que ya no hay islas desconocidas, Están todas en los mapas, En los mapas están sólo las islas conocidas, Y qué isla desconocida es esa que tú buscas, Si te lo pudiese decir, entonces no sería desconocida, A quién has oído hablar de ella, preguntó el rey, ahora más serio, A nadie, En ese caso, por qué te empeñas en decir que ella existe, Simplemente porque es imposible que no exista una isla desconocida, Y has venido aquí para pedirme un barco, Sí, vine aquí para pedirte un barco, Y tú quién eres para que yo te lo dé, Y tú quién eres para no dármelo, Soy el rey de este reino y los barcos del reino me pertenecen todos, Más les pertenecerás tú a ellos que ellos a ti, Qué quieres decir, preguntó el rey inquieto, Que tú sin ellos nada eres, y que ellos, sin ti, pueden navegar siempre, Bajo mis órdenes, con mis pilotos y mis marineros, No te pido marineros ni piloto, sólo te pido un barco, Y esa isla desconocida, si la encuentras, será para mí, A ti, rey, sólo te interesan las islas conocidas,

También me interesan las desconocidas, cuando dejan de serlo, Tal vez ésta no se deje conocer, Entonces no te doy el barco, Darás. Al oír esta palabra, pronunciada con tranquila firmeza, los aspirantes a la puerta de las peticiones, en quienes, minuto tras minuto, desde el principio de la conversación iba creciendo la impaciencia, más por librarse de él que por simpatía solidaria, resolvieron intervenir en favor del hombre que quería el barco, comenzando a gritar. Dale el barco, dale el barco. El rey abrió la boca para decirle a la mujer de la limpieza que llamara a la guardia del palacio para que estableciera inmediatamente el orden público e impusiera disciplina, pero, en ese momento, las vecinas que asistían a la escena desde las ventanas se unieron al coro con entusiasmo, gritando como los otros, Dale el barco, dale el barco. Ante tan ineludible manifestación de voluntad popular y preocupado con lo que, mientras tanto, habría perdido en la puerta de los obsequios, el rey levantó la mano derecha imponiendo silencio y dijo, Voy a darte un barco, pero la tripulación tendrás que conseguirla tú, mis marineros me son precisos para las islas conocidas. Los gritos de aplauso del público no dejaron que se percibiese el agradecimiento del hombre que vino a pedir un barco, por el movimiento de los labios tanto podría haber dicho Gracias, mi señor, como Ya me las arreglaré, pero lo que nítidamente se oyó fue lo que a continuación dijo el rey, Vas al muelle, preguntas por el capitán del puerto, le dices que te mando yo, y él que te dé el barco, llevas mi tarjeta. El hombre que iba a recibir un barco leyó la tarjeta de visita, donde decía Rey debajo del nombre del rey, y eran éstas las palabras que él había escrito sobre el hombro de la mujer de la limpieza, Entrega al portador un barco, no es necesario que sea grande, pero que navegue bien y sea seguro, no quiero tener remordimientos en la conciencia si las cosas ocurren mal. Cuando el hombre levantó la cabeza, se supone que esta vez iría a agradecer la dádiva, el rey ya se había retirado, sólo estaba la mujer de la limpieza mirándolo con cara de circunstancias. El hombre bajó del peldaño de la puerta, señal de que los otros candidatos podían avanzar por fin, superfluo será explicar que la confusión fue indescriptible, todos queriendo llegar al sitio en primer lugar, pero con tan mala suerte que la puerta ya estaba cerrada otra vez. La aldaba de bronce volvió a llamar a la mujer de la limpieza, pero la mujer de la limpieza no está, dio la vuelta y salió con el cubo y la escoba por otra puerta, la de las decisiones, que apenas es usada, pero cuando lo es, lo es. Ahora sí, ahora se comprende el porqué de la cara de circunstancias con que la mujer de la limpieza estuvo mirando, ya que, en ese preciso momento, había tomado la decisión de seguir al hombre así que él se dirigiera al puerto para hacerse cargo del barco. Pensó que ya bastaba de una vida de limpiar y lavar palacios, que había llegado la hora de mudar de oficio, que lavar y limpiar barcos era su vocación verdadera, al menos en el mar el agua no le faltaría. No imagina el hombre que, sin haber comenzado a reclutar la tripulación, ya lleva detrás a la futura responsable de los baldeos y otras limpiezas, también es de este modo como el destino acostumbra a comportarse con nosotros, ya está pisándonos los talones, ya extendió la mano para tocarnos en el hombro, y nosotros todavía vamos murmurando, Se acabó, no hay nada más que ver, todo es igual.

Continuará (eso espero...)

Gracias al Cromosoma X, Feliz día de la mujer!!!

Y porqué siempre estaremos en deuda con ustedes...

Woman, John Lennon



Pd. Con todo mi amor y admiración para mi Princesita.... 521...

A todas las niñas...


Mujer:

Siempre ten presente que la piel se arruga,

Que el pelo se vuelve blanco,

Que los días se convierten en años…

Pero lo importante no cambia;

Tu fuerza y tu convicción no tienen edad.

Tu espíritu es la fortaleza que alimenta a la sociedad.

Que detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.

Que detrás de cada logro, hay otro desafío.

Mientras estés viva, siéntete viva!

Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo!

Sigue adelante aunque todos esperen que abandones.

Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.

Y, cuando por los años no puedas correr, trota.

Cuando no puedas trotar, camina.

Cuando no puedas caminar, usa el bastón.

Pero nunca te detengas!!!



Con admiración y orgullo de parte de La Taberna del Monstruo para las niñas que visitan el blog.


Ustedes son nuestra Pasión.

The Monster

Pd. Con mucho cariño para las niñas que he conocido a través de los años y me han brindado su amistad, sigan así de bellas y excepcionales como hasta ahora.


jueves, 4 de marzo de 2010

El Profe "Manotas"


The Blue Demon.

Para muchos que me conocen no es de extrañar que suba un post sobre este tema en particular, pero también hay mucha gente que desconoce mi gusto por la lucha libre. En este sentido, quiero hacer un pequeño homenaje a una figura que hacia volar mi imaginación cuando yo apenas era un monstruito. He aquí una brevísima biografía de el Blue Demon.

Blue Demon es el nombre de guerra de quién en vida se llamaba Alejandro Muñoz. Alejandro dejó la escuela de niño y se mudó a Monterrey a trabajar en los ferrocarriles. Se le presentó la oportunidad de conocer al luchador Rolando Vera a quien pidió le enseñara los secretos del pancracio. Rolando Vera adentró a Blue Demon en el mundo de la lucha libre y a decir del propio Demon fue también Rolando Vera quien le sugirió que portara una máscara de piel en color azul sin diseño alguno yque adoptara el nombre que a la postre lo volvería legendario.

Empezó su carrera dentro de la lucha libre en Laredo, Texas, con los sobrenombres de El Tosco y El Manotas, su primer pelea fue sin el uso de una máscara junto a Chema López el 12 de marzo de 1948. Posteriormente modificó el diseño de su máscara original conservando el color azul pero agregando un antifaz plateado tomando como base el diseño de la máscara del luchador El Médico Asesino. En septiembre de 1948 debutó en la Ciudad de México enfrentándose a Benny Arcilla.

Comenzó su carrera como luchador de estilo rudo y se consolidó haciendo pareja con Black Shadow. En 1952 El Santo derrotó a Black Shadow en una lucha de apuesta máscara contra máscara ante un lleno extraordinario en la mítica Arena México, hecho que provocó la clásica rivalidad entre El Demonio Azul y El Enmascarado de Plata.


Blue Demon vengó a Black Shadow venciendo a El Santo en una serie de encuentros entre 1952 y 1953. En el primero de esos enfrentamientos mano a mano Blue Demon derrotó a El Santo en dos caídas al hilo, pelea que a demás de lastimar el orgullo del plateado, lo obligó a otorgar al Demonio Azul una oportunidad por el campeonato mundial welter versión NWA. la misma arena que viera como Black Shadow dejaba su incógnita en manos de El Santo, atestiguaría como Blue Demon consumaba su venganza al destronar al plateado del título de los welters en agosto de 1953.

Blue Demon prolongo su carrera por más de 40 años de forma exitosa, acrecentando con ello su legado y su leyenda. Ya retirado de los cuadriláteros, Blue Demon falleció a consecuencia de un infarto al corazón en diciembre del año 2000 en la Ciudad de México a la edad de 78 años. Su hijo, Blue Demon Jr continúa con el legado...

El cuento de la isla desconocida (parte 2)

Continuamos con este cuento...

Sin embargo, en el caso del hombre que quería un barco, las cosas no ocurrieron así. Cuando la mujer de la limpieza le preguntó por el resquicio de la puerta, Y tú qué quieres, el hombre, en vez de pedir, como era la costumbre de todos, un título, una condecoración, o simplemente dinero, respondió. Quiero hablar con el rey, Ya sabes que el rey no puede venir, está en la puerta de los obsequios, respondió la mujer, Pues entonces ve y dile que no me iré de aquí hasta que él venga personalmente para saber lo que quiero, remató el hombre, y se tumbó todo lo largo que era en el rellano, tapándose con una manta porque hacía frío. Entrar y salir sólo pasándole por encima. Ahora, bien, esto suponía un enorme problema, si tenemos en consideración que, de acuerdo con la pragmática de las puertas, sólo se puede atender a un suplicante cada vez, de donde resulta que mientras haya alguien esperando una respuesta, ninguna otra persona podrá aproximarse para exponer sus necesidades o sus ambiciones. A primera vista, quien ganaba con este artículo del reglamento era el rey, puesto que al ser menos numerosa la gente que venía a incomodarlo con lamentos, más tiempo tenía, y más sosiego, para recibir, contemplar y guardar los obsequios. A segunda vista, sin embargo, el rey perdía, y mucho, porque las protestas públicas, al notarse que la respuesta tardaba más de lo que era justo, aumentaban gravemente el descontento social, lo que, a su vez, tenía inmediatas y negativas consecuencias en el flujo de obsequios. En el caso que estamos narrando, el resultado de la ponderación entre los beneficios y los perjuicios fue que el rey, al cabo de tres días, y en real persona, se acercó a la puerta de las peticiones, para saber lo que quería el entrometido que se había negado a encaminar el requerimiento por las pertinentes vías burocráticas. Abre la puerta, dijo el rey a la mujer de la limpieza, y ella preguntó, Toda o sólo un poco.

Continuará en algún otro momento....

Empezando el ambiente....

Vamos a comenzar la ambientación el día de hoy con esta canción, la cual está clasificada en mi cancionero personal como top top top..., es posiblemente una de las 3 canciones que mas me gustan y que más ha significado en mi vida... Suban el volumen...

Long Cool Woman (in a Black Dress), The Hollies

Status Today: OPEN!!!!